11 de octubre de 2008

Los Horrores de la Iglesia Católica en sus Comienzos

De Jesucristo, Verbo de Dios encarnado, san Cirilo de Alejandría fue un incansable y firme testigo.

Joseph Razinger

En el año 370 de nuestra era nacieron en Alejandría dos personas destinadas a ocupar un lugar en los libros de historia.

Eran tiempos convulsos. Un nuevo culto había aparecido. Se llamaban a si mismos cristianos y no se andaban con chiquitas. En Alejandría se multiplicaban los enfrentamientos entre esta nueva secta y el resto. En este clima de conflictos y tensión nacieron las dos personas de las que quiero hablar.

El sabio Teón llamó a su hija Hipatia, que significa la más grande. Y, desde luego, la niña hizo honor a su nombre. No sabemos quien es la madre de Hipatia pero se tienen bastantes datos sobre su padre. Además de por sus trabajos sobre el Almagesto de Ptolomeo y sobre las obras de Euclides, Teón pasó a la historia por ser el último director de la Biblioteca de Alejandría. En los pasillos y salas de este monumental almacén de conocimientos se crió la pequeña Hipatia, rodeada de las obras de los más importantes sabios de todos los tiempos.

Con los años, Hipatia se convirtió en una experta en astronomía, historia, filosofía, matemáticas, etc. Estudió desde muy pequeña a Platón, a Aristóteles, a Demócrito y a muchos otros sabios y pensadores. Era una privilegiada pues la mayor parte de las obras que Hipatia devoraba únicamente se encontraban en Alejandría. La Biblioteca se había convertido en una especie de Arca de Noé del conocimiento humano que preservaba los últimos rollos existentes de un gran número de obras maestras de la literatura y de avanzados tratados científicos (como por ejemplo, las obras completas de Demócrito) Y todos estaban a disposición de Hipatia.

La magnífica Biblioteca hizo que los sabios de todo el mundo se viesen atraídos hacia Alejandría. Filósofos de todas las ramas llegaban a la ciudad a estudiar obras que no encontrarían en ningún otro sitio o a intercambiar opiniones con otros sabios. Se fundaban escuelas en las que se enseñaban todas las materias en las que se dividía el conocimiento humano. En los foros públicos y en las tabernas se iniciaban encendidos debates matemáticos o filosóficos.

Pronto Hipatia se convirtió en una experta en multitud de campos, superando en conocimientos a su padre. En su propia casa fundó una escuela donde enseñaba la filosofía de Platón y Aristoteles. Precisamente a través de las cartas de uno de sus discípulos, Sinesio, es como ha llegado hasta nuestros días la mayor parte de lo que sabemos sobre Hipatia. Al parecer sus alumnos la adoraban; se formaban auténticas multitudes cuando salía de su casa y la gente la seguía por la calle mientras le formulaban preguntas o le planteaban nuevos temas de discusión. De ella se decía que su belleza y su encanto eran comparables a su inteligencia. Tenía infinidad de pretendientes pero nunca se casó ni mantuvo relaciones duraderas; prefirió dedicar su tiempo por entero a la enseñanza y el estudio. Haber sido alumno de Hipatia era el equivalente a tener un título en Oxford o Stanford hoy en día.

Hipatia hizo honor al nombre que su padre decidió ponerle. La más grande era, sin duda, una forma perfecta de definir a la filósofa alejandrina. Para desgracia de Hipatia en Alejandría vivían también personas muy, muy pequeñas. Una de estas personas fue Teófilo.

En el 380, cuando la filósofa tenía diez años, ese nuevo culto que tanto revuelo armaba fue convertido en religión oficial del Imperio. Desde ese momento los ataques contra herejes y paganos se multiplicaron. Ahora que eran una Religión de Estado los cristianos se vieron con las manos libres para hacer lo que les viniera en gana. Teófilo era el Patriarca de Alejandría y como tal disponía de un poder casi tan grande como el Patriarca de Roma. El volumen de comercio que pasaba a través de la ciudad era inmenso y Teófilo así como otros peces gordos del Patriarcado se llevaban una suculenta tajada del pastel. Pronto, los templos y estatuas cristianos, a cada cual más impresionante y caro, comenzaron a llenar Alejandría. Pero a Teófilo no le bastaba con construir, lo que de verdad le interesaba era destruir. Todos los templos que no fueran cristianos debían ser derribados o quemados para ser sustituidos por monumentos propios de la nueva religión. Y esto incluía la Biblioteca. En el 390, cuando Hipatia tenía veinte años, Teófilo ordenó que la Biblioteca fuera demolida hasta los cimientos, incluido el Serapeum (un anexo donde se guardaban gran parte de los volúmenes) y en su lugar se alzó un templo dedicado a San Juan Bautista. (Una pequeña parte del contenido pudo ser puesto a salvo, pero poco importó. Lo que unos fundamentalistas iniciaron, otros se encargaron de terminar. Los árabes redujeron a cenizas siglos después cualquier volumen que hubiera podido escapar a Teófilo)

No hay documento alguno que nos hable de la reacción de Hipatia ante este hecho. Pero no cuesta mucho imaginar lo que significó para ella. Hipatia, literalmente, había crecido entre aquellos muros, rodeada de pergaminos. Ella, más que nadie, era consciente de todo el saber acumulado en las innumerables estanterías. Y, sobretodo, sabía que de la mayoría de los textos más importantes no se conservaban otras copias. Obras de teatro de los clásicos griegos, tratados filosóficos, estudios sobre astronomía o matemáticas... Había libros de Euclides, Aristarco de Samos, Sófocles (¡mas de 100 obras de Sófocles destruidas!), Esquilo, Eurípides... Todo se perdió para siempre.

He dicho que iba a hablar de dos personas que nacieron el mismo año y hasta ahora solo lo he hecho de Hipatia. En el 370 también nació Cirilo y, como Hipatia, también tenía un familiar ilustre: su tío. Pero Cirilo no significa el más grande. De hecho, este Cirilo es otro de esos hombres pequeños. Bien podría haberse llamado el más pequeño. Su tío no era otro que Teófilo, el que se encargó de destruir siglos de nuestro pasado cultural en una tarde.

El comportamiento estúpido y el odio al conocimiento debían ser algún tipo de tradición familiar ya que Cirilo pronto hizo méritos para ponerse a la altura de su tío. Mientras Hipatia se empapaba del saber humano en la Biblioteca, Cirilo prefería otras formas de cultivarse. Se retiró a un monasterio en el desierto para meditar y dedicarse a la vida contemplativa en compañía de unos monjes. (Nota: Meditación y vida contemplativa es el termino religioso para lo que en lenguaje laico se denomina tocarse los huevos o no dar palo al agua) Aunque sería injusto afirmar que Cirilo descuidó su formación. También dedicó parte de su tiempo al estudio de los libros. Bueno, realmente prefirió especializarse al máximo y se concentró en el estudio de un solo libro.

Mientras Hipatia escribía sus comentarios a la Aritmética de Diofanto o elaboraba su Canon astronómico, Cirilo no permanecía ocioso. Escribió sesudos tratados sobre la divinidad o no divinidad de Cristo, estudió durante años los entresijos de la Trinidad y fue una auténtica autoridad en el tema de la virginidad de la Virgen, valga la blasfema redundancia. Cuestiones, todas estas, de vital importancia para el avance humano y que, sin duda, mantenían en vilo a todo el mundo.

Hipatia se ganó todo lo que tenía. Tanto su intelecto como su humanidad atraían a gente de todos los lugares. Su Academia era la más respetada y sus alumnos los mejor formados. Cirilo también se ganó el puesto de Patriarca de Alejandría pero lo hizo de una forma digna de Tony Soprano. En el Concilio de Éfeso se quitó de encima a su rival, Nestorio, abriendo la sesión antes de que los obispos rivales se presentasen por lo que tan solo participaron los de su bando.

Como Hipatia, Cirilo también iba siempre rodeado de gente. En concreto de 500 monjes que se había traído del desierto y que, más que por su piedad, destacaban por sus habilidades en el combate. Era una especie de guardia personal de élite. Uno de los capitanes de este grupo era Pedro el lector (lector de un sólo libro, no podía ser de otro modo) Los 500 de Cirilo pronto empezaron a limpiar la ciudad de todo lo que oliera a pagano o judío. La mayoría de no cristianos acabaron abandonando la ciudad o convirtiéndose ya que no hacerlo suponía arriesgarse a pedradas, linchamientos, destrucción de negocios o, simplemente, desaparecer en plena noche. Hipatia, ignorando el consejo de sus amigos, nunca abrazó el cristianismo.

El prefecto imperial solicitó a Roma que Cirilo fuera desterrado por sus crímenes pero sus quejas fueron ignoradas. De hecho, lo único que consiguió fue que la espiral de violencia aumentara. Uno de los monjes de Cirilo descalabró al prefecto de una pedrada y éste lo mandó ejecutar. En respuesta, Cirilo otorgó honores de mártir al monje ejecutado y le dio sepultura en una iglesia. Era toda una declaración de guerra.

Cirilo había dejado bien claro quien mandaba y cuales eran sus métodos pero nadie esperaba el siguiente golpe. Un día, en el año 415, un grupo de monjes de Cirilo al mando de Pedro el lector asaltó el carro de Hipatia y la sacaron a rastras. La desnudaron y, tras atarla a la parte trasera del carro, la arrastraron hasta la catedral. Allí le arrancaron la piel usando conchas y la dejaron morir desangrada sobre el suelo del templo. Una vez muerta quemaron su cadáver y diseminaron sus restos.

Hipatia y su historia fueron olvidados casi por completo. Durante mas de mil años apenas es nombrada en un par de volúmenes. Hasta que su figura no fue rescatada y revindicada durante la Ilustración Hipatia no fue más que una nota a pie de página.

Cirilo fue santificado. Actualmente se le considera doctor de la Iglesia y es venerado tanto por católicos como por ortodoxos y anglicanos. Todas sus obras son consideradas de suma importancia. Por si a alguien le interesa, su fiesta es el 27 de junio.

Más:
CASADO, MARÍA JOSÉ; Las damas del laboratorio
SAGAN, CARL; Cosmos

http://en.wikipedia.org/wiki/Cyril_of_Alexandria
http://www.bib.uc3m.es/~nogales/csagan.html#bale
http://www.luventicus.org/articulos/02Tr001/index.html
http://homepage.mac.com/eeskenazi/hipatia.html
http://www.fuenterrebollo.com/Matematicos/hipatia.html

2 de agosto de 2008

Antes de Jesús existió un mesías, según texto hebreo precristiano

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Jerusalén. Un texto hebreo precristiano muestra que la idea de un mesías que vuelve de entre los muertos después de tres días ya existía en la tradición judaica antes del nacimiento de Jesús, según un destacado académico.

La teoría del profesor Israel Knohl, quien se basa en una nueva lectura de una tablilla inscrita en el siglo I a.C. y descubierta hace casi 10 años, desatará un nuevo debate judeo-cristiano sobre el significado y origen del dogma esencial del cristianismo: la muerte y resurrección de Jesús.

Knohl, profesor de estudios bíblicos en la Universidad Hebrea, reveló su interpretación del texto en una conferencia de eruditos en el Museo de Israel, según la cual el arcángel Gabriel anuncia a un “príncipe de príncipes”: “En tres días vivirás. Yo, Gabriel, te lo ordeno”.

Con base en otras líneas del texto, que se refieren a la sangre y a la matanza como caminos hacia la perfección, así como en el contexto general de la revuelta judía contra los romanos en ese tiempo, el académico sugiere que habla de la muerte y resurrección de un líder judío.

Ubican el origen en Jordania

La tablilla, conocida como la Visión de las Revelaciones de Gabriel porque contiene un texto apocalíptico atribuido al arcángel, ha atraído el interés de los especialistas. Se dio a conocer luego de que fue adquirida a un anticuario jordano por un coleccionista suizo-israelí, David Jeselsohn, quien la tenía en su casa, en Zurich. No está clara la ubicación del descubrimiento original, aunque pudo ser en Jordania, en la costa oriental del mar Muerto.

Dos académicos israelíes, Ada Yardeni y Binyamin Elitzur, publicaron el año pasado un detallado análisis del texto, escrito más que tallado en la piedra, y lo fecharon hacia finales del siglo I a. C. Pero cuando llegaron a la crucial línea 80, que claramente comienza con la frase “en tres días”, concluyeron que la palabra siguiente era ilegible.

El profesor Knohl afirma que la palabra es “hayeh”: “vive”, en modo imperativo. A partir de allí conjetura que la figura mesiánica podría ser un líder rebelde llamado Shimon, quien según el historiador Flavio Josefo fue asesinado por un comandante de las fuerzas de Herodes, el monarca apoyado por Roma.

El erudito asegura que su interpretación reivindica una teoría que expuso en un libro publicado en 2000, según la cual antes de Jesús existió un mesías que padeció.

Al sostener que la idea de que Jesús murió para redimir los pecados de toda la humanidad fue generada en gran parte por san Pablo, quien quería un mesías “de los gentiles”, Knohl señaló que la tradición judía anterior habría visto esa muerte como necesaria “para la victoria de Dios sobre sus enemigos, para liberar a Israel de la ocupación romana”. Añadió: “Jesús luchaba por la libertad del pueblo judío. Así lo veo yo”.

No todos los expertos que escucharon la conferencia quedaron convencidos.

Lawrence Schiffman, profesor de hebreo y estudios judaicos de la Universidad de Nueva York, expresó que se está usando un solo detalle de un texto “fenomenal” para crear una “experiencia mediática”.

Añadió que se ha restaurado el texto para “decir algo que tal vez diga y tal vez no”, y que se requiere un estudio integral para vincularlo con “la muy compleja historia del desarrollo de la religión en la antigüedad”. Añadió que Jesús es “víctima del sensacionalismo en todas las épocas”.

© The Independent

Traducción: Jorge Anaya

7 de junio de 2008

Ultraortodoxo arroja ácido sobre una joven por sus ropas

Las patrullas contra la inmodestia son comunes en Oriente Próximo. En países como Arabia Saudí o Irán las integran agentes de una policía especial que vela por el cumplimiento de la ley religiosa y combate el “vicio”.

Aunque en Israel no existe un cuerpo policial específico para luchar contra la inmodestia y el vicio, sí que hay grupos de ultraortodoxos que patrullan las calles con el mismo objetivo, apremiando a la gente a que se comporte conforme a la estricta ley religiosa y tomándose la justicia por su mano.

Las autoridades conocen perfectamente el fenómeno pero no actúan puesto que los ultraortodoxos constituyen una fuerza política de primera magnitud, con la que hay que contar necesariamente para hacer y deshacer las coaliciones de gobierno.

El último incidente de este tipo ocurrió dos días atrás en Betar Ilit, una colonia judía de más de 35.000 habitantes situada diez kilómetros al sur de Jerusalén, en la Cisjordania ocupada. Betar Ilit se extiende como una serpiente, estrecha y prolongada, por varias colinas confiscadas a los palestinos.

Un joven ultraortodoxo avistó a una muchacha judía laica de 14 años que vestía “inmodestamente”, con pantalones y blusa de manga corta. La paró en la calle, le preguntó por varias direcciones y después le preguntó cómo se llamaba.

Cuando la muchacha hubo satisfecho educadamente la curiosidad del ultraortodoxo, éste sacó repentinamente un botella con ácido y se lo arrojó en la cara y en el cuerpo. El joven desapareció y la muchacha fue trasladada a un hospital de Jerusalén.

Precio contra costumbres

No es difícil entender que una familia laica se vaya a vivir a un asentamiento extremista como el de Betar Ilit, habitado casi exclusivamente por ultraortodoxos askenazis, ya que el precio de los apartamentos en las colonias judías es muy competitivo.

Después se supo que los ultraortodoxos de Betar Ilit han estado amenazando a la familia de la víctima desde hace tiempo por considerar que sus costumbres no deben tener cabida en el asentamiento.

En las últimas semanas se han producido varios ataques protagonizados por ultraortodoxos. El más grave ocurrió en la colonia de Ariel, donde un adolescente cristiano fue herido en todo el cuerpo por una bomba escondida en un paquete regalo, aunque logró salvar la vida.

Los ultraortodoxos habían acusado a esta familia de practicar proselitismo entre los judíos de Ariel. Ni los políticos, ni los intelectuales ni los rabinos condenan este tipo de atentados.

20 de mayo de 2008

Gracias a Dios por el Terremoto en China

La "Westboro Baptist Church" de Kansas ha publicado en la hoja parroquial a sus feligreses un texto que no tiene desperdicio, con joyas como "Dios odia a China" o "Gracias a Dios por el gran terremoto asesino que envió para matar a miles de infieles". No estamos hablando de ninguna Jihad ni de Islamismo radical, es una iglesia cristiana.

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19 de mayo de 2008

El Origen Egipcio del Pueblo Hebreo

origen-egipcio-del-pueblo-hebreo ¿Cómo es posible que Abraham y Moisés no dejaran rastro alguno en el antiguo Egipto, pese a ser éste el escenario de gran parte del Antiguo Testamento? Dos investigadores franceses creen haber desentrañado por fin este gran enigma de la Biblia: los hebreos del Éxodo no eran otros que los egipcios de Aket-Aton, la capital sobre la que reinaba Akenaton, el primer faraón monoteísta.

Después de 20 años de exhaustivos estudios, Roger y Messod Sabbah presentan sus extraordinarias conclusiones en Les secrets de l'Exode (Ed. Jean Cyrille Godefroy), un libro del que ayer publicaba un avance el diario Le Figaro y que cuestiona la teoría de que la Humanidad posee una memoria colectiva que ha funcionado sin interrupción hasta el siglo XXI.

Su punto de partida fue una relectura de la Biblia a partir de la exégesis de Rachi (1040-1105), autor de un comentario del Antiguo Testamento basándose en el Pentateuco hebreo y la Biblia aramea. Al examinar más tarde las pinturas murales que ornan las tumbas del Valle de los Reyes, los autores descubrieron tras los jeroglíficos diversos símbolos de la lengua hebraica.

Aunque no existe huella alguna, científica o arqueológica, de la salida de los hebreos de Egipto tal como se describe en la Biblia, Roger y Messod han hallado su correspondencia con la expulsión de los habitantes monoteístas de la ciudad de Aket-Aton.

Futuro faraón

Poco tiempo después de que desapareciera el faraón que adoraba a un sólo Dios, Akenaton, hacia 1344 a.C., su capital, ahora conocida como Tell el-Armana, fue desalojada por el futuro faraón Aï, que reinaría poco después de Tutankamon.

Los egipcios de Aket-Aton que fueron expulsados a Canáa, provincia situada a diez días de marcha desde el valle del Nilo, no se llamaban hebreos sino «yahuds» (adoradores de Faraón), que fundaron más tarde el reino de Yahuda (Judea). A partir de esta comparación, Messod y Roger Sabbah han descifrado el Génesis, que reproduce punto por punto la cosmogonía griega.

Abraham, Sarah, Isaac, Rebeca, Jacob, Israel ocultan nombres y títulos de la realeza egipcia. Con la Biblia en la mano, los autores de Les secrets de l'Exode identifican a Aaron como el faraón Hormhed. Moisés era en realidad el general egipcio Mose (Ramesu) que se convertirá después en Ramsés I y Josué, «servidor de Moisés», su primogénito.

Ambos comparten los mismos símbolos (la serpiente y el bastón, los cuernos y los rayos) y un mismo destino, el de servir de acompañantes a los disidentes a través del desierto. Akenaton no era otro que Abraham: la Biblia, al hablar de Abraham, respeta el orden cronológico de la vida del faraón monoteísta y refleja su biografía (su sacrificio, la ruptura con el politeísmo, la destrucción de los ídolos, la separación política y religiosa entre él y su padre, las intrigas entre sus esposas) en perfecta sintonía con la egiptología.

Así se explicaría que no se hayan descubierto en jeroglíficos egipcios testimonios de un pueblo que vivió 430 años en Egipto -210 como esclavos- bajo distintos faraones. También se aclararía cómo los expulsados pudieron instalarse en Canáa, administrada por Egipto a lo largo de toda su historia, sin que la autoridad faraónica reaccionara. Y sobre todo, cómo un pueblo tan impregnado por la sabiduría de Egipto pudo desaparecer tan misteriosamente, sin dejar rastro ni en las tumbas ni en los templos.

Que la Biblia podía ser estudiada como elemento de la egiptología y a la inversa lo adivinaba ya el padre de esta ciencia, Jean-François Champollion: «El conocimiento real del antiguo Egipto interesa igualmente a los estudios bíblicos y la crítica sacra obtendrá numerosas aclaraciones».

Sigmund Freud, fascinado por Moisés, tuvo un presentimiento aún más acertado. Aseguraba que de ser millonario, financiaría las excavaciones arqueológicas de Tell el-Armana, la antigua Aket-Aton. «Me gustaría aventurar esta conclusión: si Moisés fue egipcio, si transmitió su propia religión a los judíos, fue la de Akenaton, la religión de Aton».

17 de mayo de 2008

En Etiopia, enfermos ortodoxos recurren a "agua sagrada" para curar el SIDA

El 'agua sagrada' que corre en el punto más alto de Adis Abeba, junto a la Iglesia ortodoxa de Santa María, es el medio al que recurren preferentemente los enfermos de la zona, que sólo en última instancia acuden a los centros médicos.

En el monte de Entoto, más de mil afectados de sida viven con la esperanza de que sus enfermedades desaparezcan por el efecto milagroso del agua que sólo los sacerdotes autorizados pueden manipular.

Salalem Desalem, que es seropositivo y presidente de esta comunidad desde hace cuatro años, indicó a Efe que 'al principio, eran cerca de 3.000 los que formaban lo que luego se transformaría en asociación, pero el tiempo y la enfermedad' ha reducido el grupo a un tercio de lo que era.

Aún así, su fe predomina y están convencidos de que no necesitan ningún tratamiento médico para combatir el sida, tan sólo el agua sagrada que le dan en la iglesia.

'Cuando llegué a este sitio hace cuatro años apenas podía andar, me tenía que sujetar con un bastón', continuó Salalem, mientras caminaba vigorosamente hacia el lugar donde se encuentra este agua sagrada.

'Ahora -agregó- me encuentro lleno de salud y fuerza. No me hacen falta médicos. Permaneceré aquí hasta que sea la voluntad de Dios'.

Como Salalem son muchos los que acuden a la Iglesia de Santa María y renuncian a todo tipo de intervención facultativa, por miedo a que los efectos del agua sagrada desaparezcan.

Aunque el arzobispo Abuna Paulos, patriarca de la comunidad ortodoxa, mantiene que la medicina como el agua sagrada 'son ambos válidos, ya que ambos son caminos de Dios', muchos sacerdotes consideran una falta de fe recurrir a la medicina.

El personal del hospital Saint Peter, a varios kilómetros de la fuente de donde los sacerdotes extraen el agua sagrada, es conocedor de esta situación.

Por este motivo, cada pocos meses, van a la Iglesia de Santa María para informar a los muchos infectados de sida y de tuberculosis sobre sus posibilidades de tratarse en el centro.

El hospital cuenta con la ayuda del Global Fund creado en el 2002 con apoyo de la ONU y del Grupo de los Ocho países más desarrollados para luchar contra la malaria, la tuberculosis y el sida.

Gracias a su cooperación, los medicamentos normalmente inaccesibles para la mayoría de afectados, son distribuidos allí gratuitamente.

Amara Toruna, que es uno de los pacientes del hospital Saint Peter, hace seis años -con 31 años de edad- supo que tenía sida y, tras pasar varios años junto a la fuente de agua sagrada, comenzó a sentirse muy débil, y entonces decidió acudir al hospital, donde le diagnosticaron además tuberculosis.

'Estaba en una situación crítica cuando llegué', narró sonriendo, y 'empecé a tomar los medicamentos y al cabo de unos días ya me sentía mucho mejor. Sólo alguien -añadió- que ha pasado por esta enfermedad y ha sufrido sus consecuencias, sabe los beneficios de un tratamiento como éste'.

Contrariamente a lo que suele ocurrir en Occidente donde, cuando la medicina falla, se busca el milagro como último recurso, para muchos cristianos ortodoxos de Etiopía es cuando falla la fe cuando se busca el milagro de la medicina, y sólo se acude a ella como último remedio.

Terra Actualidad - EFE

15 de mayo de 2008

Einstein y la Religion, era Ateo, no Creía en Dios

albert-einstein-ateo-religion El 3 de enero de 1954, Albert Einstein escribió la carta de su puño y letra al filósofo Eric Gutkind, quien había enviado poco antes al padre de la teoría de la relatividad una copia de su libro La llamada bíblica a la rebelión. Einstein se expresó asi:

"La palabra Dios no es más que la expresión y el fruto de la debilidad humana, y la Biblia, una colección de honorables leyendas primitivas, las cuales, no obstante, son bastante pueriles".

Einstein, que era judío y rehusó el ofrecimiento de ser el segundo presidente de Israel, también rechazó la idea de que los judíos son un pueblo tocado por Dios.

"Para mí, la religión judía, como las demás, es una encarnación de las supersticiones más infantiles. Y el pueblo judío, al que estoy contento de pertenecer y con el que tengo una profunda afinidad, no es diferente del resto", escribió a Gutkind.

La carta se pondrá a la venta en una casa de subastas londinense después de 50 años en manos privadas y se espera que alcance un precio de más de 9.700 euros.

El documento no se encuentra incluido en la obra Einstein y la religión, libro de referencia en este asunto de la autoridad en la materia Max Jammer.

vía delTomate

11 de mayo de 2008

Stephen Hawkins ¿Juega Dios a los Dados?

Artículo original en inglés
Traductores : José Luis Acuña / Ariadna Martínez

Esta conferencia versa sobre si podemos predecir el futuro o bien éste es arbitrario y aleatorio. En la antigüedad, el mundo debía de haber parecido bastante arbitrario. Desastres como las inundaciones o las enfermedades debían de haber parecido producirse sin aviso o razón aparente. La gente primitiva atribuía esos fenómenos naturales a un panteón de dioses y diosas que se comportaban de una forma caprichosa e impulsiva. No había forma de predecir lo que harían, y la única esperanza era ganarse su favor mediante regalos o conductas. Mucha gente todavía suscribe parcialmente esta creencia, y tratan de firmar un pacto con la fortuna. Se ofrecen para hacer ciertas cosas a cambio de un sobresaliente en una asignatura, o de aprobar el examen de conducir.

Sin embargo, la gente se debió de dar cuenta gradualmente de ciertas regularidades en el comportamiento de la naturaleza. Estas regularidades eran más obvias en el movimiento de los cuerpos celestes a través del firmamento. Por eso la Astronomía fue la primera ciencia en desarrollarse. Fue puesta sobre una firme base matemática por Newton hace más de 300 años, y todavía usamos su teoría de la gravedad para predecir el movimiento de casi todos los cuerpos celestes. Siguiendo el ejemplo de la Astronomía, se encontró que otros fenómenos naturales también obedecían leyes científicas definidas. Esto llevó a la idea del determinismo científico, que parece haber sido expresada públicamente por primera vez por el científico francés Laplace. Me pareció que me gustaría citar literalmente las palabras de Laplace. y le pedí a un amigo que me las buscara. Por supuesto que están en francés, aunque no esperaba que la audiencia tuviera ningún problema con esto. El problema es que Laplace, como Prewst [N. del T.: Hawking probablemente se refiere a Proust], escribía frases de una longitud y complejidad exageradas. Por eso he decidido parafrasear la cita. En efecto, lo que él dijo era que, si en un instante determinado conociéramos las posiciones y velocidades de todas las partículas en el Universo, podríamos calcular su comportamiento en cualquier otro momento del pasado o del futuro. Hay una historia probablemente apócrifa según la cual Napoleón le preguntó a Laplace sobre el lugar de Dios en este sistema, a lo que él replicó "Caballero, yo no he necesitado esa hipótesis". No creo que Laplace estuviera reclamando que Dios no existe. Es simplemente que El no interviene para romper las leyes de la Ciencia. Esa debe ser la postura de todo científico. Una ley científica no lo es si solo se cumple cuando algún ser sobrenatural lo permite y no interviene.

La idea de que el estado del universo en un instante dado determina el estado en cualquier otro momento ha sido uno de los dogmas centrales de la ciencia desde los tiempos de Laplace. Eso implica que podemos predecir el futuro, al menos en principio. Sin embargo, en la práctica nuestra capacidad para predecir el futuro está severamente limitada por la complejidad de las ecuaciones, y por el hecho de que a menudo exhiben una propiedad denominada caos. Como sabrán bien todos los que han visto Parque Jurásico, esto significa que una pequeña perturbación en un lugar puede producir un gran cambio en otro. Una mariposa que bate sus alas puede hacer que llueva en Central Park, Nueva York. El problema es que eso no se puede repetir. La siguiente vez que una mariposa bata sus alas, una multitud de otras cosas serán diferentes, lo que también tendrá influencia sobre la meteorología. Por eso las predicciones meteorológicas son tan poco fiables.

A pesar de estas dificultades prácticas, el determinismo científico permaneció como dogma durante el siglo 19. Sin embargo, en el siglo 20 ha habido dos desarrollos que muestran que la visión de Laplace sobre una predicción completa del futuro no puede ser llevada a cabo. El primero de esos desarrollos es lo que se denomina mecánica cuántica. Fue propuesta por primera vez en 1900, por el físico alemán Max Planck, como hipótesis ad hoc para resolver una paradoja destacada. De acuerdo con las ideas clásicas del siglo 19, que se remontan a los tiempos de Laplace, un cuerpo caliente, como una pieza de metal al rojo, debería emitir radiación. Perdería energía en forma de ondas de radio, infrarrojos, luz visible, ultravioleta, rayos x, y rayos gamma, todos a la misma tasa. Esto no sólo significaría que todos moriríamos de cáncer de piel, sino que además todo en el universo estaría a la misma temperatura, lo que claramente no es así. Sin embargo, Planck mostró que se puede evitar este desastre si se abandonara la idea de que la cantidad de radiación puede tener cualquier valor, y se dijera en su lugar que la radiación llega únicamente en paquetes o cuantos de un cierto tamaño. Es un poco como decir que en el supermercado no se puede comprar azúcar a granel, sino sólo en bolsas de un kilo. La energía en los paquetes o cuantos es mayor para los rayos x y ultravioleta, que para la luz infrarroja o visible. Esto significa que a menos que un cuerpo esté muy caliente, como el Sol, no tendrá suficiente energía para producir ni siquiera un único cuanto de rayos x o ultravioleta. Por eso no nos quemamos por insolación con una taza de café.

Para Planck los cuantos no eran más que un truco matemático que no tenía una realidad física, lo que quiera que eso signifique. Sin embargo, los físicos empezaron a encontrar otro comportamiento, que sólo podía ser explicado en términos de cantidades con valores discretos o cuantizados, más que variables continuas. Por ejemplo, se encontró que las partículas elementales se comportaban más bien como pequeñas peonzas girando sobre un eje. Pero la cantidad de giro no podía tener cualquier valor. Tenía que ser algún múltiplo de una unidad básica. Debido a que esa unidad es muy pequeña, uno no se da cuenta de que una peonza normal decelera mediante una rápida secuencia de pequeños pasos, más que mediante un proceso continuo. Pero para peonzas tan pequeñas como los átomos, la naturaleza discreta del giro es muy importante.

Pasó algún tiempo antes de que la gente se diera cuenta de las implicaciones que tenía este comportamiento cuántico para el determinismo. No sería hasta 1926, cuando Werner Heisenberg, otro físico alemán, indicó que no podrías medir exactamente la posición y la velocidad de una partícula a la vez. Para ver dónde está una partícula hay que iluminarla. Pero de acuerdo con el trabajo de Planck, uno no puede usar una cantidad de luz arbitrariamente pequeña. Uno tiene que usar al menos un cuanto. Esto perturbará la partícula, y cambiará su velocidad de una forma que no puede ser predicha. Para medir la posición de la partícula con exactitud, deberás usar luz de una longitud de onda muy corta, como la ultravioleta, rayos x o rayos gamma. Pero nuevamente, por el trabajo de Planck, los cuantos de esas formas de luz tienen energías más altas que las de la luz visible. Por eso perturbarán aún más la velocidad de la partícula. Es un callejón sin salida: cuanto más exactamente quieres medir la posición de la partícula, con menos exactitud puedes conocer la velocidad, y viceversa. Esto queda resumido en el Principio de Incertidumbre formulado por Heisenberg; la incertidumbre en la posición de una partícula, multiplicada por la incertidumbre en su velocidad, es siempre mayor que una cantidad llamada la constante de Planck, dividida por la masa de la partícula.

La visión de Laplace del determinismo científico implicaba conocer las posiciones y velocidades de las partículas en el universo en un instante dado del tiempo. Por lo tanto, fue seriamente socavado por el Principio de Incertidumbre de Heisenberg. ¿Cómo puede uno predecir el futuro, cuando uno no puede medir exactamente las posiciones ni las velocidades de las partículas en el instante actual? No importa lo potente que sea el ordenador de que dispongas, si lo alimentas con datos deplorables, obtendrás predicciones deplorables.

Einstein estaba muy descontento por esta aparente aleatoriedad en la naturaleza. Su opinión se resumía en su famosa frase 'Dios no juega a los dados'. Parecía que había presentido que la incertidumbre era sólo provisional, y que existía una realidad subyacente en la que las partículas tendrían posiciones y velocidades bien definidas y se comportarían de acuerdo con leyes deterministas, en consonancia con Laplace. Esta realidad podría ser conocida por Dios, pero la naturaleza cuántica de la luz nos impediría verla, excepto tenuemente a través de un cristal.

La visión de Einstein era lo que ahora se llamaría una teoría de variable oculta. Las teorías de variable oculta podrían parecer ser la forma más obvia de incorporar el Principio de Incertidumbre en la física. Forman la base de la imagen mental del universo, sostenida por muchos científicos, y prácticamente por todos los filósofos de la ciencia. Pero esas teorías de variable oculta están equivocadas. El físico británico John Bell, que murió recientemente, ideó una comprobación experimental que distinguiría teorías de variable oculta. Cuando el experimento se llevaba a cabo cuidadosamente, los resultados eran inconsistentes con las variables ocultas. Por lo tanto parece que incluso Dios está limitado por el Principio de Incertidumbre y no puede conocer la posición y la velocidad de una partícula al mismo tiempo. O sea que Dios juega a los dados con el universo. Toda la evidencia lo señala como un jugador empedernido, que tira los dados siempre que tiene ocasión.

Otros científicos estaban mucho más dispuestos que Einstein a modificar la visión clásica del determinismo del siglo 19. Una nueva teoría, denominada la mecánica cuántica, fue propuesta por Heisenberg, el austríaco Erwin Schroedinger, y el físico británico Paul Dirac. Dirac fue mi penúltimo predecesor en la cátedra Lucasiana de Cambridge. Aunque la mecánica cuántica ha estado entre nosotros durante cerca de 70 años, todavía no es generalmente entendida o apreciada, incluso por aquellos que la usan para hacer cálculos. Sin embargo, debería preocuparnos a todos, puesto que es una imagen completamente diferente del universo físico y de la misma realidad. En la mecánica cuántica, las partículas no tienen posiciones ni velocidades bien definidas. En su lugar, son representadas por lo que se llama una función de onda. Esta es un número en cada punto del espacio. El tamaño de la función de onda indica la probabilidad de que la partícula sea encontrada en esa posición. La tasa con la que la función de onda cambia de punto a punto, proporciona la velocidad de la partícula. Uno puede tener una función de onda con un gran pico en una región muy pequeña. Esto significará que la incertidumbre en la posición es muy pequeña. Pero la función de onda variará muy rápidamente cerca del pico, hacia arriba en un lado, hacia abajo en el otro. Por lo tanto la incertidumbre en la velocidad será grande. De la misma manera, uno puede tener funciones de onda en las que la incertidumbre en la velocidad es pequeña, pero la incertidumbre en la posición es grande.

La función de onda contiene todo lo que uno puede saber de la partícula, tanto su posición como su velocidad. Si sabes la función de onda en un momento dado, entonces sus valores en otros momentos son determinados por lo que se llama la ecuación de Schroedinger. Por lo tanto uno tiene aún un cierto determinismo, pero no del tipo que Laplace imaginaba. En lugar de ser capaces de predecir las posiciones y las velocidades de las partículas, todo lo que podemos predecir es la función de onda. Esto significa que podemos predecir sólo la mitad de lo que podríamos de acuerdo con la visión clásica del siglo 19.

Aunque la mecánica cuántica lleva a la incertidumbre cuando tratamos de predecir la posición y la velocidad a un mismo tiempo, todavía nos permite predecir con certidumbre una combinación de posición y velocidad. Sin embargo, incluso este grado de certidumbre parece estar amenazado por desarrollos más recientes. El problema surge porque la gravedad puede torcer el espacio-tiempo tanto que puede haber regiones que no observamos.

Curiosamente, el mismo Laplace escribió un artículo en 1799 sobre cómo algunas estrellas pueden tener un campo gravitatorio tan fuerte que la luz no podría escapar, siendo por tanto arrastrada de vuelta a la estrella. Incluso calculó que una estrella de la misma densidad que el Sol, pero doscientas cincuenta veces más pequeña, tendría esta propiedad. Pero aunque Laplace podría no haberse dado cuenta, la misma idea había sido propuesta 16 años antes por un hombre de Cambridge, John Mitchell, en un artículo en Phylosophical Transactions of the Royal Society. Tanto Mitchel como Laplace concebían a la luz como formada por partículas, más bien como bolas de cañón, que podían ser deceleradas por la gravedad, y hechas caer de vuelta a la estrella. Pero un famoso experimento llevado a cabo por dos americanos, Michelson y Morley, en 1887, mostraron que la luz siempre viajaba a una velocidad de ciento ochenta y seis mil millas por segundo, no importa de dónde viniera. Cómo podía entonces la gravedad decelerarla, y hacerla caer de nuevo.

De acuerdo con las ideas sobre el espacio y el tiempo vigentes en aquel momento esto era imposible. Sin embargo, en 1915 Einstein presentó al mundo su revolucionaria Teoría General de la Relatividad en la cual espacio y tiempo dejaban de ser entidades separadas e independientes. Por el contrario, eran meramente diferentes direcciones de una única noción llamada espacio-tiempo. Esta noción espacio-tiempo no era uniforme sino deformada y curvada debido a su energía inherente. Para que se entienda mejor, imagínese que colocamos un peso (que hará las veces de estrella) sobre una lámina de goma. El peso (estrella) formará una depresión en la goma curvándose la zona alrededor del mismo en contraposición a la planicie anterior. Si hacemos rodar canicas sobre la lámina de goma, sus rastros serán espirales más que líneas rectas. En 1919, una expedición británica en el Oeste de África observaba la luz de estrellas lejanas que cruzaba cerca del sol durante un eclipse. Descubrieron que las imágenes de las estrellas variaban ligeramente de sus posiciones habituales; esto revelaba que las trayectorias de la luz de las estrellas habían sido curvadas por el influjo del espacio-tiempo que rodea al sol. La Relatividad General había sido confirmada.

Imagínese ahora que colocamos pesos sobre la lámina de goma cada vez más cuantiosos y de manera más intensiva. Hundirán la plancha cada vez más. Con el tiempo, alcanzado el peso y la masa crítica se hará un agujero en la lámina por el que podrán caer las partículas pero del que no podrá salir nada.

Según la Teoría General de la Relatividad lo que sucede con el espacio-tiempo es bastante similar. Cuanto más ingente y más densa sea una estrella, tanto más se curvará y distorsionará el espacio-tiempo alrededor de la misma. Si una estrella inmensa que ha consumido ya su energía nuclear se enfría encogiéndose por debajo de su masa crítica, formará literalmente un agujero sin fondo en el espacio-tiempo por el que no puede pasar la luz. El físico americano John Wheeler llamó a estos objetos “agujeros negros” siendo el primero en destacar su importancia y los enigmas que encierran. El término se hizo popular rápidamente. Para los americanos sugería algo oscuro y misterioso mientras que para los británicos existía además la amplia difusión del Agujero Negro de Calcuta. Sin embargo los franceses, muy franceses ellos, percibieron algo indecente en el vocablo. Durante años se resistieron a utilizar el término, demasiado negro, arguyendo que era obsceno; pero era parecido a intentar luchar contra préstamos lingüísticos como “le weekend” y otras mezcolanzas del “franglés”. Al final tuvieron que claudicar. ¿Quién puede resistirse a una expresión así de conquistadora?

Ahora tenemos evidencias de la existencia de agujeros negros en diferentes tipos de entidades, desde sistemas de estrellas binarios al centro de las galaxias. Por lo tanto, la existencia de agujeros negros está ampliamente aceptada hoy en día. Con todo y al margen de su potencial para la ciencia ficción, ¿cuál sería su relevancia para el determinismo? La respuesta reside en una pegatina de parachoques que tenía en la puerta de mi despacho: “los agujeros negros son invisibles”. No sólo ocurre que las partículas y los astronautas desafortunados que caen en un agujero negro no vuelven nunca, sino que la información que estos portan se pierde para siempre, al menos en nuestra demarcación del universo. Puede lanzar al agujero negro aparatos de televisión, sortijas de diamantes e incluso a sus peores enemigos y todo lo que recordará el agujero negro será su masa total y su estado de rotación. John Wheeler llamó a esto “un agujero negro no tiene pelo”. Esto confirma las sospechas de los franceses.

Mientras hubo el convencimiento de que los agujeros negros existirían siempre, esta pérdida de información pareció no importar demasiado. Se podía pensar que la información seguía existiendo dentro de los agujeros negros. Simplemente es que no podemos saber lo que hay desde fuera de ellos pero la situación cambió cuando descubrí que los agujeros negros no son del todo negros. La Mecánica Cuántica hace que estos emitan partículas y radiaciones a un ritmo constante. Estos hallazgos me asombraron no sólo a mí si no al resto del mundo pero con la perspectiva del tiempo esto habría resultado obvio. Lo que se entiende comúnmente como “el vacío” no está realmente vacío ya que está formado por pares de partículas y antipartículas. Estas permanecen juntas en cierto momento del espacio-tiempo, en otro se separan para después volver a unirse y finalmente aniquilarse la una a las otra. Estas partículas y antipartículas existen porque un campo, tal como los campos que transportan la luz y la gravedad no puede valer exactamente cero. Esto denotaría que el valor del campo tendría tanto una posición exacta (en cero) como una velocidad o ritmo de cambio exacto (también cero). Esto violaría el Principio de Incertidumbre porque una partícula no puede tener al tiempo una posición y una velocidad constantes. Por lo tanto, todos los campos deben tener lo que se denomina fluctuaciones del vacío. Debido al comportamiento cuántico de la naturaleza se puede interpretar estas fluctuaciones del vacío como partículas y antipartículas como he descrito anteriormente.

Estos pares de partículas se dan en conjunción con todas las variedades de partículas elementarias. Se denominan partículas virtuales porque se producen incluso en el vacío y no pueden ser mostradas directamente por los detectores de partículas. Sin embargo, los efectos indirectos de las partículas virtuales o fluctuaciones del vacío han sido estudiados en diferentes experimentos, siendo confirmada su existencia.

Si hay un agujero negro cerca, uno de los componentes de un par de partículas y antipartículas podría deslizarse en dicho agujero dejando al otro componente sin compañero. La partícula abandonada puede caerse también en el agujero o bien desplazarse a larga distancia del mismo donde se convertirá en una verdadera partícula que podrá ser apreciada por un detector de partículas. A alguien muy alejado del agujero negro le parecerá que la partícula ha sido emitida por el mismo agujero.

Esta explicación de cómo los agujeros negros no son tan negros clarifica que la emisión dependerá de la magnitud del agujero negro y del ritmo al que esté rotando. Sin embargo, como un agujero negro no tiene pelo, citando a Wheeler, la radiación será por otra parte independiente de lo que se deslizó por el agujero. No importa lo que arroje a un agujero negro: aparatos de televisión, sortijas de diamantes o a sus peores enemigos. Lo que de allí sale es siempre lo mismo.

Pero ¿qué tiene esto que ver con el determinismo que es sobre lo que se supone que versa esta conferencia? Lo que esto demuestra es que hay muchos estados iniciales (incluyendo aparatos de televisión, sortijas de diamantes e incluso gente) que evolucionan hacia el mismo estado final, al menos fuera del agujero negro. Sin embargo, en la visión de Laplace sobre el determinismo había una correspondencia exacta entre los estados iniciales y los finales. Si usted supiera el estado del universo en algún momento del pasado podría predecirlo en el futuro. De manera similar, si lo supiera en el futuro, podría deducir lo que habría sido en el pasado. Con el advenimiento de la Teoría del Cuanto en los años 20 del siglo pasado se redujo a la mitad lo que uno podía predecir pero aún dejó una correspondencia directa entre los estados del universo en diferentes momentos. Si uno supiera la función de onda en un momento dado, podría calcularla en cualquier otro.

Sin embargo, la situación es bastante diferente con los agujeros negros. Uno se encontrará con el mismo estado fuera del agujero, independientemente de lo que haya lanzado dentro, a condición de que tenga la misma masa. Por lo tanto, no hay una correspondencia exacta entre el estado inicial y el estado final ya fuera del agujero negro. Habrá una correspondencia exacta entre el estado inicial y el final ambos fuera o ambos dentro del agujero negro. Sin embargo, lo importante es que la emisión de partículas y la radiación alrededor del agujero provocan una reducción en la masa del mismo y se empequeñece. Finalmente, parece que el agujero negro llega a la masa cero y desaparece del todo. Pero, ¿qué ocurre con todos los objetos que fueron lanzados al agujero y con toda la gente que o bien saltó o fue empujada? No pueden volver a salir porque no existe la suficiente masa o energía sobrante en el agujero negro para enviarlos fuera de nuevo. Puede que pasen a otro universo pero eso nos da lo mismo a los que somos lo suficientemente prudentes como para no saltar dentro de un agujero negro. Incluso la información de lo que cayó dentro del agujero no podría salir de nuevo cuando el agujero desaparezca por último. La información no se distribuye gratuitamente como bien sabrán aquellos de ustedes que paguen facturas telefónicas. La información necesita energía para transportarse, y no habrá suficiente energía de sobra cuando el agujero negro desaparezca.

Lo que todo esto significa es que la información se perderá de nuestra demarcación del universo cuando se formen los agujeros negros para después desvanecerse. Esta pérdida de información implica que podemos predecir incluso menos de lo pensamos, partiendo de la base de la teoría cuántica. En esta teoría puede no ser factible predecir con certidumbre la posición y la velocidad de una partícula al mismo tiempo. Hay sin embargo una combinación de posición y velocidad que sí puede ser predicha. En el caso de un agujero negro, esta predicción específica concierne a los dos miembros de un par de partículas-antipartículas pero únicamente podemos detectar la partícula expulsada. No hay modo alguno, incluso en un principio, de poner de manifiesto la partícula que se precipita al agujero. Por lo tanto, por lo que sabemos, podría estar en cualquier estado. Esto significa que no podemos hacer ninguna predicción concreta acerca de la partícula que expulsa el agujero. Podemos calcular la probabilidad de que la partícula tenga esta o aquella posición o velocidad pero no podemos predecir con precisión una combinación de la posición y velocidad de sólo una partícula porque su velocidad y posición van a depender de la otra partícula, la cual no está bajo nuestra observación. Así que Einstein estaba sin lugar a dudas equivocado cuando dijo, “Dios no juega a los dados”. No sólo Dios juega definitivamente a los dados sino que además a veces los lanza a donde no podemos verlos.

Muchos científicos son como Einstein en el sentido de que tienen un lazo emocional muy fuerte con el determinismo pero al contrario que Einstein han aceptado la reducción en nuestra capacidad para predecir que nos había traído consigo la teoría cuántica. Pero ya era mucho. A estos no les gustó la consiguiente reducción que los agujeros negros parecían implicar. Pensar que el universo es determinista, como creía Laplace, es simplemente inocente. Presiento que estos científicos no se han aprendido la lección de la historia. El universo no se comporta de acuerdo a nuestras preconcebidas ideas. Continúa sorprendiéndonos.

Podría pensarse que no importa demasiado si el determinismo hizo aguas cerca de los agujeros negros. Estamos casi seguros de estar al menos a unos pocos años luz de agujero negro de cualquier tamaño pero según el Principio de Incertidumbre, cada región del espacio debería estar llena de diminutos agujeros negros virtuales que aparecerían y desaparecerían una y otra vez. Uno pensaría que las partículas y la información podrían precipitarse en estos agujeros negros y perderse. Sin embargo, como estos agujeros negros virtuales son tan pequeños (cien billones de billones más pequeños que el núcleo de un átomo) el ritmo al cual se perdería la información sería muy bajo. Esto es por lo que las leyes de la ciencia parecen deterministas, observándolas con detenimiento. Sin embargo, en condiciones extremas, tales como las del universo temprano o las de la colisión de partículas de alta energía, podría haber una significativa pérdida de información. Esto conduce a la imprevisibilidad en la evolución del universo.

En resumen, de lo que he estado hablando es de si el universo evoluciona de manera arbitraria o de si es determinista. La visión clásica propuesta por Laplace estaba fundada en la idea de que el movimiento futuro de las partículas estaba determinado por completo, si su sabían sus posiciones y velocidades en un momento dado. Esta hipótesis tuvo que ser modificada cuando Heisenberg presentó su Principio de Incertidumbre el cual postulaba que no se podía saber al mismo tiempo y con precisión la posición y la velocidad. Sin embargo, sí que era posible predecir una combinación de posición y velocidad pero incluso esta limitada certidumbre desapareció cuando se tuvieron en cuenta los efectos de los agujeros negros: la pérdida de partículas e información dentro de los agujeros negros dio a entender que las partículas que salían eran fortuitas.

Se pueden calcular las probabilidades pero no hacer ninguna predicción en firme. Así, el futuro del universo no está del todo determinado por las leyes de la ciencia, ni su presente, en contra de lo que creía Laplace. Dios todavía se guarda algunos ases en su manga.

Es todo lo que tengo que decir por el momento. Gracias por escucharme.

Astroseti

El Cambio Consciente de Hábitos, lleva a la Innovación

Crear-habitos-conscientemente-ejecicio-cerebroLa innovación reside en lo que se denomina zona de “expansión”, un lugar en el que no nos sentimos cómodos con nuestros hábitos, lo que nos lleva a buscar otros nuevos.

Plantean así que los ejecutivos se rodeen de gente que piense de un modo diferente para no perder la diversidad intelectual y la capacidad de cambio e innovación. Recomiendan practicar la técnica japonesa llamada “kaizen” -mejora continua- en la que se basa el sistema de producción de Toyota.

Expertos en management consultados por el New York Times coinciden en que el cambio de hábitos, por pequeños que éstos sean, es un motor para innovar, dentro y fuera de la empresa.

Los hábitos están relacionados con lo mecánico, que programan en nuestro cerebro el piloto automático, la inconsciencia, la comodidad y la rutina. En el mundo que vivimos la palabra “hábito” tiene connotaciones negativas.

Estudios sobre nuestro cerebro han demostrado que, cuando desarrollamos de manera consciente nuevos hábitos ejercitándolo, se crean nuevas rutas sinápticas -conexiones entre neuronas- e incluso nuevas células cerebrales, lo que puede producir un “salto” en nuestros pensamientos.

Los hábitos son una limitación.

Por el contrario, el hecho de probar cosas nuevas (dirigir nuestro propio cambio desarrollando de manera consciente nuevos hábitos) nos hace salir de lo que llaman “la zona de confort” e impulsa la creatividad, tanto en el trabajo como fuera de él.

Una vez que una conducta se graba en nuestro hipocampo, se queda allí para siempre, sin embargo, los nuevos hábitos que somos capaces de arraigar en nosotros mismos crean rutas paralelas y puentes con las conductas “viejas”.

“La primera cosa que necesitamos para innovar es la fascinación por el asombro”, comenta Dawna Markova, autora del libro “The open mind” (La mente abierta) y consultora para la firma Profesional Thinking Partners. “Sin embargo, nos han enseñado a “decidir”, del mismo modo que nuestro presidente se denomina a sí mismo “El Que Decide”. Ahora bien, decidir es aniquilar todas las posibilidades salvo una. Un buen innovador explora el resto de las posibilidades”, comenta.

Resolver problemas

Solemos resolver problemas de un modo inconsciente. A finales de la década de los años 60, se descubrió que los humanos nacemos con la capacidad de afrontar retos de cuatro maneras diferentes: analíticamente, procediendo, relacionando e innovando. Como recuerda Markova, en la pubertad, nuestro cerebro se cierra de alguna manera y la mitad de estas capacidades se pierden, preservando sólo los modos de pensamiento que han sido más valiosos para nosotros en los diez primeros años de nuestra vida.

En este sentido, el énfasis que se le da actualmente a la estandarización y al acto de proceder significa que pocos de nosotros usamos nuestra capacidad innata para innovar y relacionar. “Esto rompe una de las reglas más importantes del sistema de creencias norteamericano, basado en que cualquiera puede hacer lo que se proponga” comenta M J. Ryan, autor del famoso libro “This year I will… (Este año voy a…) “Es una mentira que se ha perpetuado y que propicia la mediocridad. Conocer en lo que somos buenos y potenciarlo nos lleva a la excelencia”, afirma.

Las personas analíticas que quieren aprender algo o desarrollar un nuevo hábito se leen un libro o hacen un curso, mientras que las personas innovadoras buscan nuevas vías, de tal modo que están en disposición de crear nuevas vías en su cerebro.

Ryan y Markova han descubierto que nuestra existencia se mueve en tres zonas: comodidad, expansión y tensión. La comodidad es el reino de nuestros hábitos. La tensión ocurre cuando nuestras metas están muy lejos de nuestra experiencia actual. Finalmente, la expansión es como una zona media donde residen las actividades o hábitos con los que no nos sentimos cómodos. Es en esta última zona donde ocurren los cambios.

“Acceder a esa zona es bueno porque mantiene nuestro cerebro sano”, comenta Ryan. Si no seguimos aprendiendo, si no afrontamos nuevos retos con los que nuestro cerebro cree otras rutas, caemos, literalmente, en la atrofia.

Mejoras pequeñas

Markova recomienda practicar la técnica japonesa llamada kaizen (“mejora continua”). Kaizen es lo opuesto a la complacencia. Kaizen es un sistema enfocado a la mejora continua de toda la empresa y sus componentes, de manera armónica y proactiva. El kaizen surgió en el Japón como resultado de su imperiosa necesidad de superarse para poder alcanzar a las potencias industriales de occidente. En la actualidad, el famoso sistema de producción de Toyota se basa en el kaizen.

“Cuando iniciamos cualquier cambio (innovación), aunque sea positivo, el miedo se activa en nuestro cerebro emocional”, dice Ryan en su libro. “Si el miedo es lo suficientemente fuerte, huiremos y desistiremos de hacer lo que estábamos intentando. Los pequeños pasos que se dan en el kaizen no nos permiten huir, sino que nos mantienen en nuestro cerebro pensante, donde tenemos acceso a nuestra creatividad y a nuestra alegría”.

vía Del Tomate

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