26 de marzo de 2008

La Iglesia Católica tuvo 7.000 trabajadores forzosos durante el nazismo

La Iglesia Católica alemana tuvo durante el nazismo unos 7.000 trabajadores forzosos, entre deportados extranjeros y presos de guerra, según las conclusiones de un estudio encargado por la propia Conferencia Episcopal y del que se han avanzado algunos datos.

De acuerdo con ese estudio, hasta ahora se ha podido documentar e identificar a unos 4.829 deportados extranjeros y 1.075 presos que fueron obligados a trabajar para la Iglesia, ya fuera en sus instituciones, parroquias o dependencias locales.

Las 27 diócesis alemanas tuvieron trabajadores forzosos, muchos de ellos hombres y mujeres deportados de Polonia y de la Unión Soviética.

Unos visitantes contemplan algunas de las obras de la exposición \'\'Medicina letal. El delirio racial del nazismo\'\'.

Nazismo

De ellos, un total de 590 fueron indemnizados ya con 2.556 euros, repartidos desde el fondo creado por la Iglesia católica en el año 2000 para este fin.

La Iglesia Católica admitió entonces haber tenido trabajadores forzosos y, junto a la creación de ese fondo, encargó la elaboración del estudio, que será presentado el 4 de abril por el ex presidente de la Conferencia Episcopal y obispo de Maguncia Karl Lehmann.

La Iglesia Evangélica admitió asimismo en el 2000 haber tenido trabajadores forzosos y contribuyó al fondo creado por el gobierno y la industria germana, con un total de 5.000 millones de euros, para indemnizar a los llamados esclavos del nazismo.

La católica, en cambio, creó su propio fondo, al que destinó unos 2,5 millones de euros.

Se estima que el Tercer Reich entregó a sus empresas colaboradoras cerca de ocho millones de trabajadores forzosos.

Los que fueron entregados a instituciones eclesiásticas eran en cierto modo los más afortunados, puesto que fueron empleados en labores de cocina, limpieza o agrícolas.

Niña de 11 años muere después de que sus padres resaran en lugar de llevarla al médico

Fanatismo religioso extremo: Madeline Kara Neumann murió el domingo a causa de una diabetes que no recibió atención médica. Sus padres optaron por rezar, creyendo que la fe ayudaría a curar a su hija, en lugar de llevarla al médico. Kara sufría un tipo de ketoacidosis diabética, un problema que es perfectamente tratable. Sus padres atribuyen la muerte de su hija a que no tienen suficiente fe, y aún creen en la resurrección de su hija. Más información Foxnews.com

Cataluña, cada vez más secular

Misa de domingo en la parroquia de Sant Oleguer. El órgano cubre el vacío de las doce y media en la cita más concurrida de esta iglesia de barrio de Barcelona. "No hay poca gente, seguimos viniendo los de siempre", defiende un devoto. Los fieles han envejecido juntos, pero en la sala no habrá quien los releve. De la treintena de asistentes, apenas cuatro aparentan cierta juventud. Dos de ellos, niños.

    Sólo el 38% de recién nacidos se bautizó en 2005. En 2001, fue el 54%

    "Los católicos deben adaptarse a una situación de minoría"

    La escena sigue la senda que esbozan las estadísticas: Cataluña se seculariza. Los catalanes se desvinculan de un catolicismo que ya no es mayoritario ante una sociedad laica.

    "El monopolio de la Iglesia se acabó. Y no volverá", asegura el director del Instituto de Sociología de la Religión, Joan Estruch. De las 30.970 bodas celebradas en el territorio en 2006, el 62,6% fueron civiles. Una cifra puntera en España, donde los matrimonios al margen de la Iglesia se quedan en el 44%. El dato incide en la brecha abierta en 2004, primer año en que las bodas civiles superaron a las eclesiásticas.

    Las razones parten de una sociedad con anhelos de liberarse del velo católico que, décadas atrás, lo empapaba todo. "Cataluña constituye una de las regiones más secularizadas de Europa. Los católicos deben adaptarse a una situación de minoría", expone el sociólogo Salvador Cardús, quien opina que la nostalgia de otros tiempos ha propiciado el ascenso de grupos radicales que evidencian el deterioro del poder episcopal. "Con la pérdida de fuerza social, la Iglesia ha dado más protagonismo a estos colectivos", esgrime Cardús. Se refiere a plataformas agitadoras procatólicas como E-cristians, creada en 2001. Mientras estos católicos reivindican su dogma a golpe de pancarta, la influencia de su doctrina cae a ritmo vertiginoso. "Por eso queremos corregir la ausencia de lo cristiano en la vida pública", sostiene Miró Ardèvol, fundador de esta asociación que señala, en un reciente estudio, que sólo el 6% de los jóvenes de entre 13 y 18 años son católicos. De ahí la necesidad de "salvar las raíces cristianas, que son la base del país", explica Ardèvol. Para ilustrarlo, expone la teoría del pesebre: "No todo el que lo tiene en casa va a misa o es creyente", asegura. Estruch sospecha que el belén de E-cristians esconde una trinchera más compleja. "Lo venden como una pérdida de las esencias, cuando es un proceso imparable de normalización social", corrige.

    María José Fuentes, de 33 años, aún se acuerda de cuando colocaba con cuidado los camellos, bien alejados del caganer. "Hace muchos años, luego te vas desengañando", explica. Por eso bautizó a Marina, su hija, sin Dios de por medio. "Queríamos festejar su nacimiento aunque no seamos católicos", dice. Y celebró un bautizo civil, igual que hizo después con su hijo Gabriel, en el Ayuntamiento de Igualada, donde reside. "Se trata de dar la bienvenida al recién nacido como ciudadano", explican en el consistorio igualadino. "Y se llama acogimiento civil", insisten sobre esta ceremonia que inventaron en 2004. Entonces, la Conferencia Episcopal reaccionó en contra como si de intrusismo se tratara. "El bautizo civil es una estupidez radical", dijo el arzobispo de Toledo, Antonio Cañizares. En Igualada, para evitar problemas, cambiaron bautismo por acogimiento. Y el arzobispo Cañizares moderó sus embates: "Acogimiento civil, una estupidez".

    El rifirrafe evidencia la pujanza de los ritos no católicos (ahora se celebran acogimientos o bautizos civiles en distintos puntos de España) y la resistencia de algunos ante la pérdida de influencia que implican. El primer factor es clave para ilustrar una sociedad que se separa del cristianismo; el segundo, para entender un sector católico que huye de sus autoridades. "La actitud agresiva de los obispos se lleva mucho mérito en el ateísmo actual", asegura Jaume Botey, portavoz de la entidad Cristianos por el Socialismo. "Quieren conservar su poder a toda costa. Pero no pueden poner puertas al viento", esgrime. Botey, católico con muchas horas de vuelo, ve necesario el desplome eclesiástico. "Demuestra una madurez social muy positiva", explica. Una mayoría de edad que, insiste, también debe afrontar la Iglesia. "Necesita purificarse, convertirse en un grupo que cree y no que impone. Un espacio de los propios creyentes y no una esfera social obligada". Estruch coincide en detectar este catolicismo hastiado, difuso. "Son los cristianos que dicen: ya se lo harán ellos", exclama.

    La merma de influencia se constata hasta en las declaraciones de renta. La casilla eclesiástica ha pasado del 17,1% de 2001 al 12% en 2006. Bautizos, primeras comuniones y confirmaciones van en retroceso. Y el porcentaje de bebés que ingresan en el cristianismo pasó del 54% en 2001 al 37,8% en 2005. En seis años, los seminaristas catalanes han pasado de 152 a 106. "El catolicismo en España era sociólogico, no espiritual", razona Botey. Por eso, muchos jóvenes excluyen la religión católica de su cultura cotidiana. "Y no se sienten desarraigados", señala Estruch, "porque nunca han sentido la cultura cristiana".

    El País

    23 de marzo de 2008

    ¿Se Puede Prescindir de la Religión?

    El retorno de la religión adquirió, durante estos últimos años, una dimensión espectacular y a veces inquietante. Occidente no se encuentra a resguardo de este fenómeno. Lo que regresa es el dogmatismo, en muchas ocasiones acompañado por el oscurantismo, el integrismo y el fanatismo. Sería una equivocación que les regalásemos el terreno. El combate de la ilustración sigue vivo, pocas veces ha sido tan vigente. Se trata de un combate por la libertad. ¿Estás dispuesto a sumarte, o prefieres vivir de rodillas?

    Durante la semana que los cristianos denominan "santa" y que en mi ciudad, Asunción, se estuvo lejos de vivir ese concepto, me tomé el tiempo, a raíz de éstos días feriados, de leer detenidamente El alma del ateísmo, de André Comte-Sponville, donde plantea, filosóficamente, tres preguntas: ¿Podemos prescindir de la religión? ¿Existe Dios? ¿En qué consiste la espiritualidad de los ateos? Argumenta con un lenguaje sencillo que lo verdaderamente importante no es Dios, ni la religión, sino la vida espiritual. Que lo fundamental no es la fe en algo cuya existencia desconocemos, sino la fidelidad, que es lo que queda de la fe cuando se ha perdido.

    Esta nota se enfoca en la primera cuestión, donde resumo la noción general con las que Comte responde y sumo nociones personales al argumento. ¿El combate del que hablamos es contra la religión? Sería equivocarse de adversario. Más bien a favor de la tolerancia, el laicismo y la libertad de creencia o de incredulidad. El oscurantismo, el fanatismo y la superstición me producen horror. La espiritualidad, un bien demasiado precioso para dejar en manos de éstos. La tolerancia, otro bien para dejarlo en manos de la indiferencia. Este combate se denomina: Laicismo.

    Comencemos por lo más fácil. Por definición lo absoluto nos supera. Las religiones, no. Estas son humanas y en cuanto tales accesibles al conocimiento y a la crítica. Ellas forman parte de la historia, la sociedad y el mundo, no sus doctrinas, todas mitológicas.

    Sobre la posibilidad de vivir sin religión, supone primero que sepamos de qué hablamos al hablar de religión. Para ello necesitamos una definición. Se cita con frecuencia, por lo aclaratoria que es, la que daba Durkheim, en el primer cápitulo de Las formas elementales de la vida religiosa: "Una religión es un sistema solidario de creencias y prácticas relativas a las cosas sagradas; es decir, separadas o prohibidas, creencias y prácticas que reúnen en una misma comunidad moral, llamada Iglesia a todos aquellos que se adhieren a ellas". Así, todo teísmo es religioso, pero no toda religión es teísta.

    La definición de Durkheim, centrada en las nociones de sagrado y de comunidad, nos ofrece el sentido amplio, sociológico de la palabra "religión".

    Una segunda definión la plantea Comte, más teológica o metafísica. "Una religión es casi siempre una creencia en una o varias divinidades". Así, la necesidad de creer tiende a prevalecer sobre el deseo de libertad. Evidentemente el judaísmo, el cristianismo y el islamismo son religiones, en el sentido estricto que define el filósofo francés.

    ¿Cuál es la mayor fuerza de las religiones?, se plantea Comte y responde: No consiste en tranquilizar a los creyentes respecto de su propia muerte. Quizás necesitan un dios para consolarse, para escapar, este es el sentido de Kant, de los "postulados de la razón práctica" del absoluto y la desesperación, o sencillamente para dar una coherencia a sus vidas.

    Sosteniéndose en Epicuro explica que la fortaleza está al afrontar la muerte de los seres queridos. Lo que la religión aporta no es únicamente un posible consuelo, la promesa de volver a encontrarse en el paraíso, sino también un ritual necesario, un ceremonial que ayuda a afrontarla, a integrarla, y en definitiva a aceptarla. La fuerza de la religión, en estos momentos, no consiste en otra cosa que en nuestra propia debilidad frente a la nada y más la debilidad de nuestros seres queridos.

    Ante este escenario, ¿se puede prescindir de la religión? Desde el punto de vista individual, es a la vez simple y matizado: hay individuos, de los que formo parte, que se las arreglan muy bien sin ella. La tolerancia es la única respuesta satisfactoria para nuestra pregunta así entendida.

    Pero la palabra "se", que da entrada al título, puede designar asimismo a una colectividad, una sociedad, e inclusive a la humanidad en su conjunto. La pregunta adquiere entonces un sentido muy diferente, menos individual que sociológico.

    Aquí todo depende no ya de quién, sino de qué se habla. Todo depende de qué se entiende por religión. Si entendemos la palabra en su sentido occidental y restringido, como la creencia en un dios personal y creador, entonces la pregunta se resuelve históricamente. Una sociedad puede prescindir de religión. El confucianismo, el taoísmo y el budismo desde hace mucho lo han probado; así también la desaparición de grandes religiones, como el mitraísmo.

    En cambio, si tomamos la palabra "religión" en sentido amplio o etnológico, la pregunta sigue abierta. La historia, por mucho que nos remontemos al pasado, no registra sociedad completamente desprovista de ella. No conocemos ninguna gran civilización sin mitos, sin ritos, sin sacralizar, sin creencias en fuerzas invisibles o sobrenaturales, en suma, sin religión. La diferencia de todas ellas con el cristianismo es que nadie en la antigüedad pretendió en serio que sus dioses fuesen personajes históricos. ¿Debemos concluir que siempre será así? Con la religión sucede lo mismo que con la bolsa; los resultados pasados no prejuzgan los resultados futuros.

    Tal vez la etimología pueda echarnos alguna mano. ¿Cuál es el origen de la palabra "religión"?. La respuesta más frecuentemente escuchada me parece la más dudosa. Varios autores, desde Lactancio o Tertuliano, pensaban que el latín religio viene del verbo religare, que significaba "religar". Se dice entonces que la religión es lo que religa. Si se supone que todo vínculo es religioso, como sugiere la etimología, ninguna sociedad podría prescindir de la religión. La presuposición de que todo vínculo es religioso equivale a vaciar el concepto de religión de cualquier sentido razonablemente preciso y operativo.

    Lo que vincula a los creyentes entre sí, desde el punto de vista de un observador ajeno, no es un dios, cuya existencia puede ser dudosa, sino el hecho de que comulgan en la misma fe. Esta definición, según Durkheim, es el verdadero contenido de la religión, pues favorece la cohesión social al reforzar la comunión de las conciencias y la adhesión a las reglas del grupo. A esto es lo que se llama la "comunión", comulgar es compartir sin dividir. Parece paradójico, de hecho cuando se trata de bienes materiales resulta imposible; en cambio, se puede comulgar en el placer de comer juntos una rica cena.

    Considero, junto con Comte, que la segunda etimología es la más verosímil. Muchos lingüistas piensan, como hacía ya Cicerón, que religio proviene más bien de relegere que podía significar "recoger" o "releer". En este sentido, la religión es lo que se recoge o se relee: los mitos, los textos fundadores, una enseñanza, uno o varios libros, una lectura, principios, regla; en resumen, una revelación o una tradición pero asumida, respetada, interiorizada, al mismo tiempo, individual y común. La religión según esta etimología es el amor por una palabra, una ley, o un libro.

    A base de recoger o releer las mismas palabras, se acaba por comulgar en las mismas creencias. Releemos, luego vinculamos. Sinceramente, ¿sentís la necesidad de creer en un dios para pensar que la sinceridad es preferible a la mentira; que el valor es preferible a la cobardía; que la generosidad es preferible al egoísmo. La fe es una creencia, la fidelidad, un compromiso y un reconocimiento.

    Concluyendo, una sociedad puede prescindir perfectamente de religión, en el sentido occidental y restringido de la palabra, quizá también podría prescindir de lo sagrado o de lo sobrenatural, pero no puede prescindir de comunión, ni de fidelidad. Esta exigencia es válida para todas las civilizaciones.

    ¿Creer o no creer en un dios? La cuestión de la fe no podría eclipsar a la cuestión de la fidelidad. Ya no es la religión la que funda la moral, sino la moral la que funda la religión. La pérdida de la fe no altera para nada el conocimiento: sopere aude, como decía Kant; atrévete a pensar, a utilizar tu entendimiento; atrévete a distinguir entre lo posiblemente cierto y lo ciertamente falso. Lo que le confiere valor a la vida humana no es el hecho de que la persona en cuestión crea o no en un dios. Lo que da valor no es la fe, tampoco la esperanza, sino la capacidad de amor, compasión y justicia de que somos capaces.

    No esperemos a ser salvados para ser humanos.

    Christian Gadea Saguier

    22 de marzo de 2008

    Mayoría Protestante en Estados Unidos llega a su Fin

    El 51% de la población estadounidense se considera protestante, pero sólo el 43% de los norteamericanos de entre 18 y 29 años se declara adscrito a esta confesión, según una encuesta realizada por The Pew Forum on Religion & Public Life. Si este patrón generacional persiste, los días de la “mayoría moral” protestante norteamericana se acercan a su fin, según Time.

    889417-1095325El catolicismo ha sido el que mayores pérdidas ha sufrido como resultado de los cambios en las afiliaciones religiosas de los norteamericanos: mientras que uno de cada tres americanos (el 31%) ha crecido en la fe católica, hoy día sólo uno de cada cuatro (el 24%) se describe a sí mismo como católico. En total el 28% de los adultos ha emigrado a otra religión o hacia el ateísmo. Por Yaiza Martínez.

    Ateísmo, agnosticismo y competitividad

    En el grupo de personas que no se declaran adscritas a ninguna religión particular (el 16,1% de la población) también se produce una marcada diversidad. Aunque una cuarta parte de este grupo está formado por aquéllos que se describen ateos o agnósticos (1,6 y 2,4% de la población respectivamente), lo cierto es que un 12,1% de la población general simplemente señala que no sigue ninguna religión concreta.

    Pero incluso las religiones menos importantes de Estados Unidos reflejan una diversidad interna considerable, señala la encuesta. Por ejemplo, la mayoría de los judíos (el 1,7% de la población adulta global) se identifica con uno de los tres grupos principales: judíos ortodoxos, conservadores o reformistas.

    En el caso de los budistas (0,6% de la población general) ocurre algo parecido: el porcentaje se reparte entre el budismo zen, el budismo theravada o el budismo tibetano. Los musulmanes (0,6%) son suníes o chiítas.

    Además de la diversidad, también se da un movimiento constante en lo que la encuesta denomina “el mercado religioso americano”. Los grupos religiosos principales simultáneamente ganan y pierden seguidores. Y los grupos pequeños también reciben y pierden adeptos en mayor o menor medida.

    La escena religiosa norteamericana es dinámica, informa la encuesta y, al parecer, también está condicionada por las edades de la población: por ejemplo, más del 60% de los norteamericanos mayores de 70 años son protestantes, pero sólo el 43% de los norteamericanos de entre 18 y 29 años también se declaran protestantes. Según el informe, si este patrón generacional persiste, el protestantismo seguirá perdiendo adeptos en los próximos años. Por esta razón, la revista TIMESONLINE comenta al respecto del protestantismo que los días de la “mayoría moral” protestante Americana se acercan a su fin.

    vía Tendencias

    20 de marzo de 2008

    El Gobierno Saudí Ejecuta un joven de 23 años por se Cristiano

    meca_asesinato_cristianoAbdulrajman Mohamed Saleh, de 23 años, fue ejecutado este pasado 18 de marzo en la Meca, capital de Arabia Saudita. Su delito había consistido en abandonar el islam por el cristianismo. Otro claro ejemplo de que las religiones en el mundo no hacen otra cosa que inculcar odios y guerras, hoy y ayer.

    La experiencia religiosa que había tenido, no hace más de dos meses, le bastó para que fuera detenido inmediatamente por las autoridades. A continuación, sin posibilidades de defensa y con un juicio sumario, la ley saudita acabó con su vida, transformándolo en un nuevo mártir cristiano del siglo XXI en plena celebración de la Semana santa cristiana.

    Su padre tuareg había sido técnico petrolero, oriundo de Malí. Con su esposa tuvieron 11 hijos, entrre los que se encontraba Abdulrajman. Uno de sus diez hermanos se convertió al Evangelio por el testimonio cristiano que le había dado un extranjero. No salió indemne, ya que le valió 2 años de cárcel, de la que finalmente pudo librarse; hoy reside en cierto país del Magreb que no mencionamos por razones de seguridad. Máxime cuando esta noticia que están leyendo ha sido difundida desde este país africano, a través de misioneros evangélicos con quienes colabora estrechamente el mencionado hermano.

    DETENCIÓN Y MUERTE

    Pero Abdulrajman —nacido el 7 de febrero de 1985, con documento de identidad saudita Nº AB 6.650.340— no corrió igual suerte: sus últimos días los pasó detenido en la cárcel Riad Alhaier, del barrio Sharaia, de la Meca. Un familiar suyo recibió la noticia de forma inesperada: una llamada de las autoridades locales informándole de la detención de Abdulrajman, que permanecía incomunicado, y que habría de ser ejecutado de forma inminente. Y desgraciadamente así sucedió, exactamente el 18 de marzo de 2008 la "justicia" saudí ejecutó la sentencia de muerte.

    ARABIA SAUDÍ

    Arabia saudí, a la par que es el mayor productor de petróleo del mundo, se considera como el guardián del verdadero islamismo. Aplica una interpretación de la ley coránica rigurosa, a menudo a rajatabla: el llamado wahabismo.

    Haciendo caso omiso a los más elementales derechos humanos, lleva al cadalso a muchos de quienes han apostatado de la fe de Mahoma. Y no lo hacen fuera de la ley, al menos de su ley, sino bajo ella.

    La paradoja es que ahí mismo, en la propia península arábiga, operan algunas de las grandes multinacionales (petroleras) más grandes del mundo, sin que ni ellas ni los países que representan dejen sentir de alguna forma a la tiranía de los Saud que estas atrocidades son barbaries indignas del ser humano.

    18 de marzo de 2008

    Los Nuevos Pecados Capitales

    7gluttony_cover_t Marcelo Justo (BBC Mundo).- Quien diga que la Iglesia no actualiza su doctrina con los tiempos, no conoce a Monseñor Gianfranco Girotti, director del penitenciario apostólico, organismo que supervisa la confesión y las indulgencias plenarias de la iglesia.

    Según el órgano oficial del Vaticano, "L'Osservatore Romano", Monseñor Girotti concluyó que la vieja lista de pecados elaborada por el Papa Gregorio Magno en el siglo VI y popularizada por Dante en La Divina Comedia, no bastaba para describir los tiempos modernos.

    A partir de ahora tenemos pecados capitales en los tiempos de la globalización.

    "Uno no ofende a Dios solo al robar, blasfemar, o desear la mujer del prójimo, sino también cuando uno daña el medio ambiente, participa en experimentos científicos dudosos y manipulación genética, acumula excesivas riquezas, consume o trafica drogas, y ocasiona pobreza, injusticia y desigualdad social", dijo Monseñor Girotti.

    Ese infierno tan temido

    La nueva lista de Monseñor nos facilita un poco las cosas porque en vez del tortuoso examen de conciencia de la confesión y la sinceridad del arrepentimiento que debían hacer nuestros antepasados, basta con consultar la revista Forbes para encontrar quienes van a poblar el infierno.

    De acuerdo con el ranking de super millonarios publicado a principios de marzo por la revista, se puede anticipar que allí se dirigen el inversionista Warren Buffet, campeón indiscutido hoy en día en el rubro de las fortunas obscenas, el mexicano Carlos Slim, número dos, y ese tercerón de Bill Gates.

    Con el pecado mortal de la contaminación ambiental habría que deslindar responsabilidades o directamente enviar al infierno a la mayoría de los estadounidenses, los grandes contaminadores del planeta, y también a los chinos, que si siguen así no se van a salvar de las llamas.

    Con los científicos es más fácil: si se dedica a la manipulación genética, derecho al infierno.

    Creo que los narcotraficantes nunca se hicieron ilusiones respecto a su destino, pero el caso de los drogadictos me parece más complejo: ¿sería justo que terminen en el infierno después de haberlo vivido en la tierra?

    ¿No deberían tener una conmutación de la pena?

    En fin, la doctrina eclesiástica está hecha de vaivenes y puntos oscuros, como el sexo de los ángeles.

    Ni siquiera el infierno es un lugar seguro.

    En 1999 el entonces papa Juan Pablo segundo había aclarado que no era un lugar sino una situación: el alejamiento de Dios.

    El año pasado, el actual papa Benedicto XVI dijo que el infierno existe.

    Y, por lo que se ve, en estos tiempos de la globalización estará tan lleno que pronto tendrán que construirle una sucursal para albergar a sus nuevos reclusos.

    Actualización - Respuesta del Vaticano

    CIUDAD DEL VATICANO, martes, 11 marzo 2007 (ZENIT.org).- «El Vaticano no ha publicado una nueva lista de los siete pecados capitales», han aclarado este martes fuentes de la Iglesia católica.

    La Oficina de Comunicación de la Conferencia Episcopal de Inglaterra y Gales, ha emitido un comunicado para hacer esta aclaración en respuesta a varios artículos de prensa.

    «No existe ningún edicto vaticano nuevo», aclara el comunicado, explicando que la confusión se ha debido a la interpretación que han hecho algunos órganos informativos de una entrevista publicada en la edición italiana cotidiana de «L'Osservatore Romano», con fecha del 9 de marzo.

    El entrevistado es monseñor Gianfranco Girotti, obispo regente del tribunal de la Penitenciaría Apostólica. El penitenciario mayor es el cardenal estadounidense James Francis Stafford.

    El periodista Nicola Gori ha preguntado al prelado: «¿Cuáles son, según usted, los nuevos pecados?».

    «Hay varias áreas dentro de las cuales hoy percibimos actitudes pecaminosas en relación con los derechos individuales y sociales», responde monseñor Girotti.

    «Ante todo el área de la bioética, dentro de la cual no podemos dejar de denunciar algunas violaciones de los derechos fundamentales de la naturaleza humana, a través de experimentos, manipulaciones genéticas, cuyos efectos es difícil prever y controlar».

    «Otra área, propiamente social, es el área de la droga, con la que se debilita la psique y se oscurece la inteligencia, dejando a muchos jóvenes fuera del circuito eclesial».

    Está también «el área de las desigualdades sociales y económicas, por las que los pobres se hacen cada vez más pobres y los ricos cada vez más ricos, alimentando una insostenible justicia social, el área de la ecología, que reviste hoy un importante interés».

    Puede leerse la entrevista original en italiano en http://www.zenit.org/article-13786?l=italian


    Y le dijo un discípulo a otro...

     

    No te preocupes tanto por corroborar las fuentes; total, no creo que nadie se vaya a tomar todo esto al pie de la letra…

    – un chiste de Sirpress para New Yorker

    16 de marzo de 2008

    El Cuerpo de Padre Pio no tiene Estigmas

    El domingo 9M terminó para los fundamentalistas católicos españoles en absoluto desastre, como si de un castigo divino se tratase. No sólo han tenido que vivir la indignidad de verse rechazados en las urnas después de haberse movilizado políticamente al máximo de lo que eran capaces sino que pocas horas antes, a las 00:00h y un minuto de ese mismo día para ser exactos, habían tenido una derrota mucho más profunda : frente al sepulcro abierto del Padre Pío, un monje capuchino muerto hace 40 años y canonizado en 2002, el Arzobispo de Manfredonia, Domenico D'Ambrosio, anunciaba lo que muchos fieles temían: ¡El Santo no tenía las llagas de Jesús!.

    estigmas_padre_pio Por razones no del todo claras, el Vaticano había decidido exhumar al Padre Pío dejándole a la vista de los fieles por unos meses con motivo de los 40 años de su muerte. Ya entonces, en el momento de su entierro, se había rumoreado que sus famosos estigmas, los mismos que Jesús y que aquejaban al santo hombre desde su juventud, habían desaparecido y se esperaba un desmentido teniendo finalmente la posibilidad de observar directamente su cuerpo. Quién sabe si la prisa y las emoción de los doctores que habían acompañado Padre Pío en sus últimos instantes les habían privado de la serenidad necesaria para observar bien el fenómeno. Pero no, el Arzobispo fue categórico: Ni rastro del milagro.

    Ademas, para más inri , el alto prelado declaró que estudiando minuciosamente sus manos no sólo se conservaban perfectamente y sin heridas, sino que hasta parecían recien salidas de las atenciones de una manicura. Para alguien como el Padre Pío que había basado gran parte de su fama sobre el hecho de experimentar constantemente en sus manos el dolor de la crucifixión de Jesús y que durante 50 años afirmó perder gran cantidad de sangre por estas profundas llagas, el buen aspecto post-mortem de sus extremidades era un verdadero acto de acusación.

    padre_pio_estigmas Todo esto puede parecer de otros tiempos, historias de poca relevancia en el mundo moderno, pero sorprendentemente no es así. El culto al Padre Pío es uno de los más importante del Catolicismo de hoy. Mueve millones de creyentes y genera un fervor que es la fuerza de base el poder política de la Iglesia. En el 2004 el gran Architecto Renzo Piano acabo la construcción de una gigantesca basílica en el sur de Italia, donde el Santo está sepultado y se ha transformado en un lugar de peregrinación muy frecuentado. Asimismo, en España, el Padre Pío está muy presente y sus pequeñas imágenes santas se ven por todas las partes.

    Después de dos años enfrentándome, a veces violentamente, con mentes capaces de creer que un hombre como el padre Pío puede levitar, generar perfumes dulces, estar en dos sitios en el mismo tiempo, curar el cancer y otras enfermedades y que de sus manos, pies y a la altura del corazón mana sangre misteriosamente, he aprendido a no reirme de estas afirmaciones. Para mantener hoy en dia estas creencias, hay que tener una pasión ciega en tu Fe y esto significa rechazar cualquier duda, cualquier debilidad. Esto genera una mentalidad constantamente en la defensiva, llena de oscuros recelos y de inseguridades. Son personas muy útiles para los que les saben manipular. Muy fieles y trabajadores incansables cuando se entregan a ti: Son el material del que se hacen las sectas.

    Me he dado cuenta también de que muchos laicos subestiman el potencial o las consecuencias de esta realidad . El resultado es que después, a la hora de las decisiones importantes, cuando la sociedad se define, los mismos laicos se sorprenden del poder que manejan todavía esta gente. Sobre todo que se quedan asustados por la mala leche con la que saben luchar porque ni imaginaban lo profunda, visceral e irracional que es la fe que les motiva.

    He tenido que pasar por dos años de locura obscurantista para empezar a medir lo que la religión significa de verdad y esta experiencia de primera mano me permite afirmar que lo que no se halló en el Sepulcro de Pietrelcina puede ser una arma importante contra este fanatismo. Como prueba de esta afirmación se puede citar la violenta controversia que generó en Italia la publicación, a finales del año pasado, de un libro escrito por Sergio Luzzatto que demostraba, con documentos del propio Vaticano, que el monje utilizaba acido fénico para provocarse las heridas. Hay que destacar que en España, el mundo eclesiástico tomo muy en serio esta amenaza, llenando sus medios de artículos denigrando la profesionalidad del historiador italiano, demostrando así que ciertas personas aquí son muy conscientes de la importancia política de estas supersticiones.

    Lo que es cierto es que si Zapatero en su nuevo mandato, cumple con su intento de modernizar a España haciendo de este país un modelo de Estado Laico donde no haya lugar para la ignorancia, la reacción de los que manejan el oscurantismo será implacable, continua y sin escrúpulos. Tenemos que prepararnos mentalmente para resistir estas intensas presiones en nombre de la Razón. Eso sí, las cosas no pueden empezar con mejor augurio:

    Los manos del Santo Pío de Pietrelcina no tienen estigmas.

    La Mitad de los Jóvenes Españoles es Atea o Indiferente a la Religión

    Estudioso hispano dijo que entre la población de menor edad de su país, el ateísmo es una posición más suave, pluralista y tolerante, que la de los mayores donde el rechazo a Dios es más pasional.

    La mitad de los jóvenes españoles se definen como ateos, agnósticos o indiferentes ante los dictados de la Iglesia Católica, frente a la que ocupan cada vez posiciones más alejadas, lo que puede llevar a una pérdida "no sólo de la religión, sino de la cultura católica en España".

    Esta es una de las conclusiones que se desprenden del estudio realizado por el catedrático en Sociología Alfonso Pérez-Agote, "Las tres oleadas de secularización de las conciencias", en el que asegura que por primera vez entre los jóvenes hay un trasvase de católicos practicantes y no practicantes a posiciones más alejadas de la religión.

    En una década, entre 1994 y 2005, los jóvenes católicos practicantes han pasado de 18 a 10 por ciento y los no practicantes del 59 al 39.

    Simultáneamente, los ateos, indiferentes y agnósticos han pasado del 22 al 46 por ciento, según datos de la Fundación Santa María.

    "El ateísmo de los mayores es duro, activo, militante, de enfrentamiento, de queja frente a la Iglesia. En los jóvenes, acostumbrados a vivir en un medio variopinto, es una posición más suave, pluralista y tolerante", dice Pérez-Agote.

    El informe constata también la evolución de la sociedad española a posiciones más abiertas.

    Según datos del Centro español de Investigaciones Sociológicas (CIS) para el 2007, en pocos años, el número de parejas que deciden casarse por la Iglesia y el de los que optan por ceremonias civiles se ha igualado.

    Se mantiene la tradición del bautismo, que reciben tres de cada cuatro españoles, aunque el 46 por ciento de ellos lo hace por costumbre.

    En cuanto a los rituales en torno a la muerte, los mayores prefieren el entierro y los más jóvenes la incineración.

    La gran mayoría de los católicos no parece seguir las directrices de la Iglesia en comportamientos políticos, económicos, profesionales o sexuales.

    Actualmente, ocho de cada diez españoles consideran aceptable vivir en pareja, siete de cada diez aceptan el divorcio y seis de cada diez el matrimonio entre personas del mismo sexo.

    La adopción por homosexuales divide la opinión, ya que el 43 por ciento la cree aceptable y el 41,7 por ciento lo contrario.

    Finalmente, el estudio demuestra que, para la sociedad actual, la ética no está asociada de manera exclusiva a tener creencias religiosas. (EFE)

    Estudioso hispano dijo que entre la población de menor edad de su país, el ateísmo es una posición más suave, pluralista y tolerante, que la de los mayores donde el rechazo a Dios es más pasional.

    La mitad de los jóvenes españoles se definen como ateos, agnósticos o indiferentes ante los dictados de la Iglesia Católica, frente a la que ocupan cada vez posiciones más alejadas, lo que puede llevar a una pérdida "no sólo de la religión, sino de la cultura católica en España".

    Esta es una de las conclusiones que se desprenden del estudio realizado por el catedrático en Sociología Alfonso Pérez-Agote, "Las tres oleadas de secularización de las conciencias", en el que asegura que por primera vez entre los jóvenes hay un trasvase de católicos practicantes y no practicantes a posiciones más alejadas de la religión.

    En una década, entre 1994 y 2005, los jóvenes católicos practicantes han pasado de 18 a 10 por ciento y los no practicantes del 59 al 39.

    Simultáneamente, los ateos, indiferentes y agnósticos han pasado del 22 al 46 por ciento, según datos de la Fundación Santa María.

    "El ateísmo de los mayores es duro, activo, militante, de enfrentamiento, de queja frente a la Iglesia. En los jóvenes, acostumbrados a vivir en un medio variopinto, es una posición más suave, pluralista y tolerante", dice Pérez-Agote.

    El informe constata también la evolución de la sociedad española a posiciones más abiertas.

    Según datos del Centro español de Investigaciones Sociológicas (CIS) para el 2007, en pocos años, el número de parejas que deciden casarse por la Iglesia y el de los que optan por ceremonias civiles se ha igualado.

    Se mantiene la tradición del bautismo, que reciben tres de cada cuatro españoles, aunque el 46 por ciento de ellos lo hace por costumbre.

    En cuanto a los rituales en torno a la muerte, los mayores prefieren el entierro y los más jóvenes la incineración.

    La gran mayoría de los católicos no parece seguir las directrices de la Iglesia en comportamientos políticos, económicos, profesionales o sexuales.

    Actualmente, ocho de cada diez españoles consideran aceptable vivir en pareja, siete de cada diez aceptan el divorcio y seis de cada diez el matrimonio entre personas del mismo sexo.

    La adopción por homosexuales divide la opinión, ya que el 43 por ciento la cree aceptable y el 41,7 por ciento lo contrario.

    Finalmente, el estudio demuestra que, para la sociedad actual, la ética no está asociada de manera exclusiva a tener creencias religiosas. (EFE)

    Estudioso hispano dijo que entre la población de menor edad de su país, el ateísmo es una posición más suave, pluralista y tolerante, que la de los mayores donde el rechazo a Dios es más pasional.

    La mitad de los jóvenes españoles se definen como ateos, agnósticos o indiferentes ante los dictados de la Iglesia Católica, frente a la que ocupan cada vez posiciones más alejadas, lo que puede llevar a una pérdida "no sólo de la religión, sino de la cultura católica en España".

    Esta es una de las conclusiones que se desprenden del estudio realizado por el catedrático en Sociología Alfonso Pérez-Agote, "Las tres oleadas de secularización de las conciencias", en el que asegura que por primera vez entre los jóvenes hay un trasvase de católicos practicantes y no practicantes a posiciones más alejadas de la religión.

    En una década, entre 1994 y 2005, los jóvenes católicos practicantes han pasado de 18 a 10 por ciento y los no practicantes del 59 al 39.

    Simultáneamente, los ateos, indiferentes y agnósticos han pasado del 22 al 46 por ciento, según datos de la Fundación Santa María.

    "El ateísmo de los mayores es duro, activo, militante, de enfrentamiento, de queja frente a la Iglesia. En los jóvenes, acostumbrados a vivir en un medio variopinto, es una posición más suave, pluralista y tolerante", dice Pérez-Agote.

    El informe constata también la evolución de la sociedad española a posiciones más abiertas.

    Según datos del Centro español de Investigaciones Sociológicas (CIS) para el 2007, en pocos años, el número de parejas que deciden casarse por la Iglesia y el de los que optan por ceremonias civiles se ha igualado.

    Se mantiene la tradición del bautismo, que reciben tres de cada cuatro españoles, aunque el 46 por ciento de ellos lo hace por costumbre.

    En cuanto a los rituales en torno a la muerte, los mayores prefieren el entierro y los más jóvenes la incineración.

    La gran mayoría de los católicos no parece seguir las directrices de la Iglesia en comportamientos políticos, económicos, profesionales o sexuales.

    Actualmente, ocho de cada diez españoles consideran aceptable vivir en pareja, siete de cada diez aceptan el divorcio y seis de cada diez el matrimonio entre personas del mismo sexo.

    La adopción por homosexuales divide la opinión, ya que el 43 por ciento la cree aceptable y el 41,7 por ciento lo contrario.

    Finalmente, el estudio demuestra que, para la sociedad actual, la ética no está asociada de manera exclusiva a tener creencias religiosas. (EFE)